Hippie Food – Hippie Familiy
Hippie Food* es un libro que habla de cómo como la soya, el arroz integral, la granola y otros alimentos "naturales" llegaron al día a día de nuestras cocinas. Uno de estos alimentos hippies, el Yogurt, llegó a mi casa en forma de búlgaros (las bacterias que fermentan la leche para producirlo) por allá a finales de los años setenta. A los búlgaros, así como a los famosos tamagotchis de principios de siglo, tenía que cuidarlos y "darles de comer" para que no murieran. Cada mañana los "ordeñaba" y servíamos el yogurt fresco con frutas y cereales. Además del yogurt, en casa comíamos hamburguesas de soya en pan de centeno, chayotes horneados y de postre fruta, siempre fruta, mucha fruta.
Mis papás iban a clases de yoga y meditación y se bañaban con agua fría en invierno. Mi hermana y yo no lo sabíamos y nunca dimos nuestro consentimiento... éramos hippies. Aunque no creo que haya sido por mucho tiempo, al menos no lo recuerdo. Es difícil ser vegetariano con una abuela que cocinaba gallina pinta una vez a la semana. El tofu fue otro producto végano que llegó a nuestra casa cuando éramos hippies y antes de que mi abuela ganara la batalla final a nuestro vegetarianismo con el caldo de caguama que preparaba cada domingo. Del tofu sólo recuerdo que lo comíamos en diferentes presentaciones, nada especial, seguramente con mucha salsa de soya.
Una de las cosas más interesantes de Hippie Food es la historia de la industrialización de los cereales. Quién hubiera imaginado que la historia del Corn Flakes es la historia de la humanidad, donde unos cuantos con el poder político, económico y religioso (como si estos pudieran analizarse por separado) dictan a las masas lo que deben o no hacer, en este caso comer. Yo no sabía que el famoso cereal fue creado por un Adventista del Séptimo Día en Estados Unidos como un alimento "puro" con la intención de liberar a la población de "pensamientos impuros" y "bajas pasiones" como masturbarse o hacer el amor fuera del matrimonio que causaba el consumir alimentos con alto contenido de sal y especias. Lo más probable es que nuestras mamás cada mañana que nos ponían el maizoro (o mois como le llaman algunos) en la mesa junto con un litro de leche de la copa no pensaban en esto, solamente pensaban en que era tarde para llegar a la escuela, aunque creo que les hubiera gustado la idea.
La historia también ha demostrado que el dinero es más poderoso que cualquier virtud y etonces llegaron los Zucaritas, Los Corn Pops, los Fruti Lupis y mis favoritos, los Choco Krispis. La idea original del cereal matutino sano, saludable y de buenos pensamientos sucumbió a las grandes coorporaciones capitalistas. Al final, el señor Kellog no cumplió su sueño de que no tuviéramos "pensamientos impuros" pero murió multimillonario.
Ha, cómo se me antojan unos Choco Krispis.
*Hippie Food, Jonathan Kauffman

Sólo las parejas hippies se vestían igual. Además por qué me traían en calzones por la calle? Eso sí, mi hermana y yo estamos con una sonrisa de oreja a oreja